2 – Dussel: Descolonización y Ecoceno.
Manuel Ludueña
El filósofo, argentino-mexicano, Enrique Dussel realiza una profunda revisión del pensamiento contemporáneo desde una perspectiva del Sur Global, en particular desde el Abya Yala. Interpreta desde los pueblos originarios al “ver llegar” a los conquistadores, no desde la visión “de los conquistadores” que creen descubrir las Indias. Interpela desde la exterioridad y alteridad del oprimido, con la mirada en dirección hacia una transformación civilizatoria.
Sus publicaciones -en teoría de la Liberación, política, ética, epistemología, estética- desbordan en poner a prueba las ideas de la modernidad explícitas e implícitas. Revé críticamente “El Capital” y la “Fenomenología del Espíritu”, entre otros, e interpreta a los albores y desarrollo del Capitalismo. Insta a debatir y se consubstancia con los filósofos del continente como Juan Carlos Mariátegui, Frantz Fanon, y constituye una corriente crítica de la modernidad eurocéntrica con Carlos Cullen, Rodolfo Kusch, Osvaldo Ardiles, Franz Hinkelammert. También, debate con sus discípulos Juan José Bautista Segales, Ramón Grosfoguel, Katya Colmenares.
En su publicación póstuma, “Hacia Una Teoría de la Modernidad /Colonialidad. La descolonización epistemológica” (Akal, 2025), Dussel demostrar que la Colonialidad es constitutiva de la Modernidad. Plantea que la Modernidad es un proyecto de dominación que no puede salvarse, pues se funda en el “ego moderno” y el dualismo cartesiano. Para superarlo propone regresar a la esencia humana comunitaria, carnal, viviente y cultural, reconociendo y asumiendo su responsabilidad con la naturaleza como Madre Tierra.
En diálogo con Ramón Grosfoguel, Dussel afirma que el extractivismo es saqueo y pillaje, una ontología de la indiferencia hacia las consecuencias sobre los seres vivos. La Modernidad concibe a la naturaleza como objeto, lo que fundamenta el extractivismo y la explotación. La descolonialidad implica superar la colonialidad de la naturaleza, reconociendo a la Madre Tierra como sujeto de derechos y como parte constitutiva de la comunidad. Esto conecta con luchas indígenas contemporáneas (Buen Vivir, Sumak Kawsay, derechos de la Pachamama).
Dussel, destaca que el método crítico es fundamental para producir conocimiento comprometido con la vida. Propone avanzar hacia las Ciencias de la Comunidad de Vida, una ética ecológica, donde la reproducción de la vida es el criterio para evaluar ciencia, tecnología y economía. la subjetividad humana depende de la relación que se establece con la naturaleza: no estamos frente a ella, somos naturaleza, somos la vida que quiere vivir.
En Marx descubre la distinción entre sociedad y comunidad. La sociedad moderna se funda en individuos autocentrados, que buscan su propio interés y cosifica a la naturaleza y a otros sujetos. Como afirmada Marx la sociedad moderna destruye las relaciones comunitarias. La comunidad, en cambio, se funda en relación humana, donde cada uno se realiza en la medida en que contribuye a la realización de los demás. La Comunidad de Vida, tiene al menos tres actores: naturaleza como madre, seres humanos y ancestros. La Filosofía de la Liberación se posiciona como el método para la lucha anti fetichista, desde el Principio de la Comunidad de vida.
La eficiencia de la ciencia moderna ha servido para dominar. Propone seguir pensando sobre los principios y criterios que puedan guiarnos más allá de las ciencias sociales, hacia las Ciencias Comunales y más allá de las ciencias de la naturaleza.
La vida tiene una estructura comunitaria y autoreflexiva: ningún organismo se reproduce aislado, sino reproduciendo la Comunidad en la que está inmerso. Este principio será el fundamento de una racionalidad de la vida.
La crisis social, política y ecológica exige superar la Modernidad. Dussel propone la Transmodernidad, una Nueva Edad del Mundo para una Nueva Humanidad, con la participación simétrica y eje en la ecología. Reconoce la unidad en la diversidad y la vida como sujeto. Se trata de detener el tren de la modernidad y construir un mundo pluriversal.
Las comunidades originarias no se miden por progreso, sino por permanencia y felicidad comunitaria en presente. Así, la felicidad radica en reproducir la vida y compartir el don de la existencia.
Si el Antropoceno es la edad geológica marcada por la influencia humana, la Transmodernidad será la última etapa de esa edad, que Dussel denomina Ecoceno: la edad en que la humanidad recupere la centralidad de la ecología y se produzca un retorno estético hacia la naturaleza. El Ecoceno propone una temporalidad circular y regenerativa, vinculada a los ciclos de la naturaleza y a los ritmos comunitarios. Esto conecta con saberes ancestrales y con la crítica a la aceleración capitalista.
El Ecoceno se plantea como un tiempo donde la vida y la comunidad de los vivientes (humanos y no humanos) son el centro. En este sentido, la descolonialidad no es solo epistemológica, sino también ontológica y ecológica, porque busca desarmar la racionalidad extractivista y abrir paso a una racionalidad de la reproducción de la vida. El Ecoceno exige descolonizar el deseo consumista, reorientándolo hacia prácticas comunitarias, austeras y convivenciales; activa en prácticas concretas: defensa de territorios, economías solidarias, rituales colectivos, pedagogías populares. Evita que quede como un concepto abstracto y lo vincula directamente con la acción política y cultural.
La vida es criterio de verdad absoluto. La ética no se limita al consenso, sino que también implica la obligación de afirmar la vida de las víctimas. La verdad surge de abordar la realidad desde el cosmos, más allá de consensos fetichizados.
El Ecoceno, como horizonte trasmoderno, no es solo una categoría geológica, sino la apuesta descolonial por una racionalidad de la vida, donde ciencia, política, estética y ética se reorientan hacia la reproducción comunitaria de la existencia. Es el desafío abierto de pensar y vivir más allá de la Modernidad, en diálogo pluriversal y en compromiso radical con la Madre Tierra y con las víctimas de la historia.
Katya Colmenares Lizárraga, editora de la publicación, invita a tomar el riesgo de vivir, crear, pensar y transformar desde el compromiso con la vida y la liberación de los pueblos, las víctimas y los excluidos, en comunidad. El Ecoceno es un desafío abierto: pensar y vivir más allá de la modernidad, en diálogo pluriversal y en compromiso radical con la Madre Tierra.
Buenos Aires, diciembre de 2025
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1 – El Caribe, Drake y Trump
24/12/2025
Manuel Ludueña
El Caribe y su entorno han sido presa temprana de la conquista y colonización de la monarquía castellana, así como, epicentro de las ambiciones de distintos reinados de la Europa, aún hoy. Cada embestida masacró poblaciones nativas, destruyo pueblos y embarcaciones, en tanto robaban para las coronas y los hacendados esclavizaban, en esas tierras, a contingentes africanos. De esos casos, es ineludible recordar a los piratas de la Corona de Inglaterra, en particular, a Francis Drake poseedor de Patente de Corso (Letter of Marque), un permiso del rey para atacar barcos enemigos en tiempos de guerra, haciéndolos “legalmente privados al servicio de la Corona” Imperial. “Permiso” sin autoridad transatlántica, idéntico al hacer extraterritorial de EEUU desde la invasión a Irak, luego del ataque a las Torres Gemelas. El pirata Francis Drake fue tratado como “My good Captain” y reconocido con el título de «Sir» (Caballero) por sus servicios a la Corona. Actualmente la patente de corso la otorga la “Estrategia Nacional de Seguridad” (noviembre 2025), el trato de “Mi buen Capitán” lo confiere el Congreso de los EEUU, en tanto que el accionar de Trump se efectiviza mediante una idéntica supremacía militar, estrategias e intención de robo, en este caso, sería para la Plutocracia y asociados de EEUU.
Las fantasmagorías de Sir Francis Drake están presentes. Desde el «One Big Beautiful Bill Act» al incrementar los impuestos a toda importación de EEUU, la inducción al armamentismo de la Unión Europea para reforzar a la OTAM, el apoyo del genocidio en Gaza y las amenazas e incursiones asesinas en medio oriente, el tecno militarismo IA. También avanza en la región del Abya Yala para aumentar el número y capacidad de las bases militares, convenios leoninos con El Salvador, Guatemala, Ecuador y Argentina, así como asesinatos a mansalva, bloqueo financiero y comercial de Venezuela, amenazas crecientes a Colombia y la intromisión directa en las elecciones en Argentina y Honduras. La manipulación, que siembra miedo a las burguesías nacionales de los Estados del Abya Yala, tienen efectos devastadores de los derechos humanos y transforma en líquida a las Constituciones Nacionales, en nombre de la falsa creencia mesiánica de “pueblo elegido”.
La libertad para oprimir y robar con la patente de Corso para el empresariado norteamericano, sin negociaciones entre Estados soberanos profundiza la deslegitimación de las democracias, mientras se pregonan formas tiránicas de otros gobiernos. Esa inversión de lo evidente, de estigmatizar para generar confusión y paralizar toda reacción de los pueblos es la incivilización del colonialismo de la modernidad. El triunfalismo de los piratas, se apoya, aún, en la ciénaga del endeudamiento y las burbujas financieras, que no auguran un buen futuro; aunque en las aguas del Caribe y por los océanos Atlántico y Pacífico naveguen los “Trump Class” -presagiados públicamente el 22 de diciembre de 2025 como “los buques de guerra más importante de la historia”.
Los hechos, las decisiones en nombre de la representación democrática de Presidentes, Gobernadores, Intendentes, legisladores y jueces de los Estados Nacionales conforman los anclajes mortuorios para transferir riquezas mal habidas, blindadas en el secretismo de los ilícitos. ¿dónde quedó la ética, la razón científica, el valor por los sujetos, el sentido de la vida?
La reciente Estrategia Nacional de Seguridad de EEUU narra un discurso arbitrario a expensas de la soberanía de los pueblos del Abya Yala a cambio de un trato indulgente. Demanda obediencia indebida para asentar nuevas bases militares, obliga a comprar armas y a realizar adiestramientos militares conjuntos, debiendo evitar migraciones a EEUU, así como prioridad sobre las reservas de petróleo, litio, cobre, tierras raras para las empresas estadounidenses extractivistas, sin dudas para utilizar como garantía que amplie la financiarización de EEUU -operación inmobiliaria y de manejo del precio creciente de recursos muy limitados-. Es evidente que, al amplificar como arma la comercialización de ofertas coercitivas, en tanto detentan cientos de satélites de vigilancia, el más poderoso armamento atómico, ciento de miles de militares, el complejo tecno industrial más diversificado, la mayor red de bases militares, los gobiernos estadounidenses detentan una inseguridad creciente de gestión política y encarnan una ambición desmedida.
La deidad de la riqueza para el consumismo, a costa del empobrecimiento del 99 por ciento de la población mundial y la degradación de los bienes naturales, muestran un camino de desolación, quizás, con interminables luchas inducidas por las irracionalidades paranoicas.
Es bueno y oportuno que, en comunidad, ensayemos una visión crítica del pasado próximo, de un sistema decisional que habilite un futuro que merezca ser vivido, un futuro ancestral, no a costa de enriquecimientos luctuosos. El presente está en nuestras manos, no hay un destino pétreo, está en nuestra voluntad de hacer y, en última instancia, en nuestra responsabilidad como hijos de Pachamamay.
Diciembre de 2025
