Este jueves 26 de febrero de 2026, en la previa al debate sobre la reforma de la Ley de Glaciares en el Senado de la Nación Argentina, un grupo de activistas de Greenpeace protagonizó una acción simbólica y pacífica en las escalinatas del Congreso Nacional para llamar la atención sobre los riesgos de debilitar la protección actual de los glaciares, fuentes estratégicas de agua dulce para nuestro país.

La protesta, que incluyó la instalación de símbolos y consignas claras frente al Palacio Legislativo, fue interrumpida por la fuerza pública, que detuvo a doce de les manifestantes —entre ellos varias mujeres— y también a un camarógrafo que cubría la acción.

Repudiamos la detención de quienes ejercen su derecho constitucional a la protesta en un contexto de discusión parlamentaria. Que activistas pacíficos sean privados de su libertad por visibilizar una preocupación ambiental fundada no solo pone en cuestión el respeto por la libertad de expresión y asociación, sino que también erosiona el valor democrático de la deliberación pública en torno a decisiones de enorme impacto ecológico y social.

La defensa del agua como bien común y de los glaciares como reserva hídrica esencial es una causa de interés general que excede a cualquier organización en particular. La protesta de Greenpeace, aunque incómoda para quienes impulsan cambios normativos, representa a miles de personas que hoy exigen que las instituciones prioricen la protección de los bienes naturales frente a intereses extractivistas.

Expresamos nuestra más firme solidaridad con les detenides, sus familiares y compañeres. Exigimos su inmediata liberación sin cargos injustificados y el pleno respeto a sus derechos humanos y civiles. Asimismo, reclamamos que el Senado de la Nación actúe con responsabilidad histórica, resguardando el estándar de protección ambiental que la sociedad argentina construyó con esfuerzo y compromiso.

La lucha por el agua, los glaciares y el futuro común continúa, y no puede ser silenciada con detenciones ni con represión.