Carlos Merenson

I. Diagnóstico de la Crisis Ecosocial Actual

La crisis ecosocial actual no es una crisis cíclica más del capitalismo, sino una crisis estructural y civilizatoria. A diferencia de las fluctuaciones económicas y los ciclos u ondas largas que históricamente permitieron al capitalismo recomponerse, la crisis actual se caracteriza por la convergencia de la degradación ecológica, la desigualdad social extrema y el agotamiento de los recursos. Esta convergencia impide la recuperación y revela los límites históricos y biofísicos del capitalismo tardío.

Se identifican síntomas claros de declinación en múltiples planos interrelacionados:

  • Plano Social: El capitalismo tardío se caracteriza por una desigualdad sin precedentes, donde una minoría concentra riqueza mientras vastas mayorías viven en precariedad. Se erosiona el tejido comunitario, generando vacío existencial, soledad y malestar civilizatorio.
  • Plano Económico: Se observa un estancamiento estructural desde la década de 1970, con tasas de crecimiento hoy inalcanzables. La compensación se busca en la financiarización, lo que genera burbujas especulativas, volatilidad e inestabilidad crónica y un endeudamiento masivo.
  • Plano Ecológico: El choque del capitalismo con los límites biofísicos del planeta, es la cuestión más importante para la supervivencia humana en el siglo XXI. La sobreexplotación de recursos, el agotamiento de energías fósiles, la degradación de suelos y agua, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad demuestran que el metabolismo económico se ha tornado insostenible. Georgescu-Roegen, advertía que la dinámica expansiva del capital es un proceso entrópico, condenado a socavar las bases materiales de la reproducción social.
  • Plano Político e Institucional: La democracia representativa se vacía de contenido, subordinada a los mercados y corporaciones transnacionales. Surgen tendencias autoritarias y neofascistas, y el tablero geopolítico se fragmenta, lo que evidencia una crisis de legitimidad del orden internacional liberal.
  • Plano Cultural: El consumismo ya no logra sostenerse como horizonte de sentido ni como promesa de emancipación individual. La vida reducida a mercancía erosiona la capacidad de movilizar adhesión. La ideología del crecimiento infinito se revela absurda frente a la evidencia de los límites planetarios.

En resumen, el capitalismo destruye las condiciones ecológicas que lo sostienen, reproduce desigualdades sociales explosivas, se estanca en lo económico, erosiona las instituciones políticas y agota su propio imaginario cultural. La contradicción fundamental es que necesita naturaleza y comunidad para subsistir, pero las devasta en su dinámica expansiva. El sistema está condenado a un suicidio ecosocial global si persiste en el falso dilema de crecer o no crecer, pues ambas vías conducen a la destrucción de sus bases o de la vida misma.

II. La Comunidad Ecosocial: Una Alternativa Poscapitalista

En este escenario se abre la oportunidad de imaginar y construir nuevas formas de habitar el mundo. De proponer un modelo de organización social capaz de responder a las múltiples crisis, y es en tal contexto que se propone aquí explorar la idea de la Comunidad Ecosocial como alternativa poscapitalista fundada en tres pilares:

  1. Sostenibilidad: Reconocer los límites biofísicos del planeta y reorganizar la producción, el consumo y la gestión de recursos para garantizar la supervivencia humana.
  2. Justicia social y económica: Promover equidad, cooperación y reapropiación democrática de lo común, enfrentando la desigualdad estructural que caracteriza al capitalismo tardío.
  3. Participación y autonomía comunitaria: Fortalecer la democracia directa, los procesos deliberativos locales y la autogestión, integrando la voz de las comunidades en la definición de sus modos de vida y su relación con el entorno.

La comunidad ecosocial busca reemplazar la lógica competitiva y extractivista del capitalismo tardío, enfatizando que la justicia social y la sostenibilidad ecológica son inseparables.

La propuesta de la comunidad ecosocial surge de la Ecología Política, que sostiene que la reproducción social no puede desligarse de la ecológica. Los flujos de materia y energía (metabolismo sociedad-naturaleza) han sido perturbados por la apropiación desigual y la explotación desenfrenada. La salida del capitalismo no depende únicamente de un cambio económico, sino de una reconfiguración del tiempo, la producción y el consumo, orientada hacia la satisfacción de necesidades reales y la cooperación social.

En síntesis, la comunidad ecosocial integra:

  • La comprensión del capitalismo como un sistema devastador.
  • La necesidad de límites biofísicos y sostenibilidad.
  • La reconstrucción de vínculos comunitarios y democracia directa.
  • La orientación hacia la equidad, cooperación y resiliencia.

III. Experiencias Prácticas y el Proyecto Nacional en Argentina

Existen redes de comunidades intencionales que promueven autosuficiencia, agricultura orgánica y energías renovables. Economías solidarias y cooperativas que practican un gestión colectiva de recursos y distribución equitativa de beneficios.

Otro ejemplo son los Movimientos de Transición (Transition Towns) enfocados en resiliencia energética, producción local de alimentos y educación ambiental.

El «Buen Vivir» basado en cosmovisiones indígenas, priorizando la armonía con la naturaleza y la participación colectiva son otro ejemplo a considerar.

Las redes de agroecología y permacultura, como Agricultura Familiar en Argentina, que demuestran en la práctica como desarrollar una producción de alimentos ecológica, justa y local.

Estas experiencias comparten principios como la reapropiación de lo común (gestión colectiva de tierras, agua, energía), la participación democrática directa, la integración ecológica y la autosuficiencia y cooperación.

La Comunidad Ecosocial como Proyecto Nacional en Argentina:

Para Argentina, se propone expandir estas prácticas locales a un plano nacional, articulando políticas e instituciones tomando puntos de referencia en el pensamiento político nacional:

  • Juan Domingo Perón y la «Comunidad Organizada»: Coincidencias en la búsqueda de cohesión social, participación popular y bienestar colectivo.
  • Papa Francisco (Laudato Si’ y Fratelli Tutti): Aporta una visión ética y planetaria que converge con la comunidad ecosocial en el cuidado de la Casa Común, la solidaridad intergeneracional y la justicia social. Introduce un marco moral y espiritual que complementa los enfoques políticos y económicos.

El desafío para Argentina es integrar la justicia social (peronismo), la ética de la solidaridad y cuidado de la Casa Común (Francisco), y los principios de la Ecología Política (justicia ecosocial; democracia participativa; respeto por la diversidad; no-violencia, sostenibilidad; sabiduría ecológica) y plasmarlos en una Comunidad Ecosocial.

IV. Estrategias de Transición

La construcción de la comunidad ecosocial requiere:

  • Reapropiación de lo común y soberanía local: Gestión comunitaria de tierra, agua y espacios urbanos; fomento de producción y distribución local de alimentos (agroecología); impulso de energías renovables y limpias gestionadas comunitariamente.
  • Economía solidaria y cooperativa: Impulso de cooperativas de trabajo, empresas comunitarias y redes de intercambio y crédito local. Integrar principios de suficiencia.
  • Participación democrática y fortalecimiento comunitario: Establecer estructuras de democracia directa y deliberativa; reforzar vínculos sociales y redes de cooperación; procesos de formación y concientización sobre la ciudadanía ecosocial.
  • Innovación institucional y política pública: Incorporar criterios de sostenibilidad ecológica y justicia social en la planificación urbana y la regulación económica; crear marcos legales que protejan bienes comunes; integrar políticas de educación ambiental y ciencia ciudadana.
  • Participación en redes internacionales: Intercambio de experiencias y conocimientos para adaptar prácticas exitosas.

La Comunidad Ecosocial es una propuesta integral, capaz de reconectar a las personas entre sí y con la naturaleza, ofreciendo un nuevo comienzo histórico donde la vida humana y la naturaleza no se subordinen al capital, sino que se integren en un proyecto compartido de sostenibilidad y bienestar colectivo.