El cambio climático es otra de las mentiras del socialismo. Hay toda una agenda de marxismo cultural y parte de esa agenda es, a ver, hace diez, quince años, se discutía que el planeta se iba a congelar, ahora discuten que se calienta… o sea… dale, loco… o sea, aquellos que conozcan cómo se hacen esas simulaciones van a ver que las funciones están sobresaturadas en determinados parámetros a propósito para generar el miedo más acá en el tiempo. – Javier Milei, entrevista online con Julián Serrano en 2021
Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar… de verdad hace mentiras; de mentiras hace verdades. – Arcipreste de Hita, Libro del Buen Amor, 1330-1343

Si algo caracteriza a las corrientes productivistas es su actitud negacionista frente a la cuestión ambiental. Negacionismo que puede expresarse de muy diferentes maneras que van, desde no aceptar -lisa y llanamente- la existencia de alguna de las globalizadas crisis ecosociales hasta imaginar que, otorgando derechos de propiedad sobre los bienes comunes o los componentes del ambiente en general, o con una combinación “virtuosa” de tecnología, mercado y/o regulaciones gubernamentales se pueden resolver todos y cada uno de los problemas o crisis ambientales. Es así como se hace presente la negación o escepticismo sobre la realidad del cambio climático causado por actividades humanas y sobre la influencia negativa que esto puede tener; sobre la evidencia científica que demuestra que las actividades humanas nos han colocado en la senda del sexto episodio de extinción en masa o sobre el cenit petrolero. De igual manera se opta por la negación o escepticismo frente a las advertencias sobre la insostenibilidad de las diferentes actividades extractivistas: mineras, energéticas o agroindustriales de monoculturas para la exportación.
Las razones que impulsan a adoptar posiciones negacionistas en el campo ambiental se asocian fuertemente con intereses económicos, políticos o ideológicos que buscan levantar barreras ante cualquier amenaza que pudiera afectar el proceso de acumulación y concentración del capital o cuestionar la razón productivista y el crecimientismo que la caracteriza.
Dado que, dentro de las corrientes de pensamiento productivistas, el anarcocapitalismo es la expresión más pura del productivismo capitalista, nos centraremos aquí en el análisis crítico de su discurso negacionista ambiental.
La tragedia de los comunes
Un dirigente “libertario” de Argentina: Alberto Benegas Lynch (h), en un artículo publicado el 20 de agosto en INFOBAE, que lleva por título: Javier Milei, la esperanza argentina, sostiene que:
De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado en el llamado ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.
Benegas Lynch (h) califica como fraude al ambientalismo en tanto tergiversa las estadísticas, ejemplificando con el caso del cambio climático para lo cual recurre a argumentos muy similares a los que ha utilizado ExxonMobil Corp (Supran et al. 2023).[1] También se aventura en el territorio de la extinción de especies animales y la cuestión del agua, áreas en las que reconoce la existencia de problemas, proponiendo como solución asignar derechos de propiedad privados sobre los componentes de la biodiversidad animal y sobre el agua dulce.[2]
En este punto resulta importante detenernos en el análisis del dilema de la “tragedia de los comunes” planteado por Garrett Hardin en 1968,[3] que representa una situación en la que, los intereses egoístas a corto plazo de las personas son incompatibles con los intereses colectivos a largo plazo del bien común; una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común) aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.[4]
Frente al dilema de Hardin, las corrientes liberales reaccionan de dos maneras diferentes. La primera es rechazarlo en tanto ven en este dilema una crítica a la libertad individual que conduciría a la destrucción de los bienes comunes considerando que la «tragedia de los comunes» no necesariamente demuestra que la degradación de los bienes comunes sea una consecuencia inevitable de la acción libre de los individuos. La otra interpretación es considerar que el dilema de Hardin es el mejor argumento para justificar el otorgamiento de derechos de propiedad sobre los bienes comunes como la única manera de evitar su destrucción, en otras palabras, según esta perspectiva, el dilema de Hardin en realidad enfatiza la importancia de la propiedad privada y la asignación eficiente de recursos a través del mercado.
Sobre esta segunda manera de interpretar el dilema y parafraseando a Javier Sicilia se puede afirmar que la tragedia de los comunes forma parte de esa neohabla hecha de oxímorones que incita al oyente de discursos públicos a creer que protege lo que contribuye a asesinar.[5]
El dirigente anarcocapitalista Javier Milei, sin mencionarlo, se apoya en la “tragedia de los comunes” cuando afirma:
Qué hay de malo en que una empresa contamine el río. ¿Dónde está el problema ahí? Eso, en realidad, habla de una sociedad a la que le sobra el agua. El problema en realidad radica en que no hay derechos de propiedad sobre el agua, cuando falte el agua, alguien va a ver un negocio ahí y va a reclamar los derechos de propiedad. Van a ver cómo ahí sí se termina la contaminación.[6]
Milei, al igual que los principales referentes neoliberales y anarcocapitalistas, recurren al dilema de Hardin cuando plantean que la asignación de derechos de propiedad privados sobre los bienes comunes permitirá que estos sean comprados, vendidos y utilizados en el mercado, asignando de manera eficiente los recursos, en tanto los precios reflejarán la escasez y la demanda. Cuestión esta última que conduce al desconocimiento de fallos de mercado.
Inexistencia de fallos de mercado
Con el objetivo de permitir que el mercado sea el que determine los resultados económicos, los principales referentes del neoliberalismo y del anarcocapitalismo defienden la competencia abierta y sin restricciones e interferencias gubernamentales y, confiando en la capacidad del mercado para autorregularse (la mano invisible), descartan la existencia de fallos de mercado, de allí que consideren que antes que fallas de mercado lo que existen son fallas de gobierno, como resultado de la intervención del Estado en la economía y no como resultado de procesos que pueden generarse en un mercado libre. En esta línea de pensamiento Milei afirma que: “no existe el fallo de mercado…si algo funciona mal es porque está metido el Estado en el medio”.[7]
No obstante, numerosos economistas han trabajado para identificar aquellas situaciones en las que los mercados pueden no asignar recursos de manera eficiente, incluido, a quien se considera el padre de la economía moderna, Adam Smith quien consideraba que, en relación con los bienes públicos, se podrían hacer presentes ineficiencias, sugiriendo que, en estos casos, el gobierno podría intervenir.
Se debe destacar aquí las contribuciones al análisis de los fallos de mercado de Francis M. Bator quien, en su artículo: The Anatomy of Market Failure (Journal of Law and Economics, 1958) proporcionó una estructura analítica para identificar y comprender los fallos de mercado e identificó áreas en las que los mercados pueden no funcionar de manera eficiente como en situaciones en las que existen externalidades, bienes públicos, costos de transacción significativos, competencia imperfecta y asimetría de información.
Mercantilización de las relaciones sociales
En el ideario anarcocapitalista los servicios deben ser proporcionados a través de un proceso exclusivamente voluntario de cooperación social liderado por el ímpetu de la creatividad humana y de la coordinación empresarial; una sociedad en la que:
…todos los proyectos empresariales pueden probarse si obtienen con carácter voluntario el apoyo suficiente, por lo que son múltiples las posibilidades creativas de solución que pueden idearse en un entorno dinámico y siempre cambiante de cooperación voluntaria (Huerta de Soto, 2012).
Es en esa línea de pensamiento, que Milei se ha manifestado a favor de la venta de órganos humanos y la venta de niños y muchos se han horrorizado, frente a lo que califican de barbaridades, sin prestar atención a un hecho fundamental: estas barbaridades, resultan absolutamente coherentes con la esencia ideológica de la vertiente hegemónica del productivismo, un sistema socioeconómico que, además de la sinrazón productivista, encuentra en el lucro y la acumulación sin fin del capital, sus valores esenciales, en torno a los cuales, se estructura la vida en sociedad.
El pensamiento anarcocapitalista desnuda al sistema de las virtudes con las que algunos pretenden arroparlo hablando de un capitalismo socialmente responsable, sostenible o con rostro humano. Allí están, a manera de ejemplo, las guerras, genocidios, etnocidios, masacres, saqueos coloniales, ecocidios, comportamientos mafiosos, con los que el sistema ha sido y es capaz de operar para mantener vivo el proceso de acumulación. La valoración exclusivamente monetaria, que conduce a la mercantilización de todas las esferas de la vida, incluidos órganos humanos o niños, resulta perfectamente coherente con una lógica que exige que, para seguir creciendo, cada vez más bienes y servicios tengan que intercambiarse por dinero.
La exigencia intransigente de sometimiento a la creencia que el mercado es la respuesta a cualquiera que sea la pregunta; que es el mecanismo que debe determinar lo que los humanos e incluso el resto de la naturaleza necesitan y que la competitividad y la productividad deben transformarse en la razón de vivir, son esencialmente expresiones de un fundamentalismo de mercado que, parafraseando a Hazel Henderson, conduce a entronizar algunas de nuestras predisposiciones menos atractivas: voracidad material, egoísmo, imprevisión y simple codicia.
Optimismo crecimientista
En un mundo de recursos finitos, pretender liberar de toda atadura a las impersonales fuerzas del mercado para impulsar un crecimiento voraz e imparable resulta tan utópico como irresponsable. La propia naturaleza expansiva del sistema de mercado impide ralentizar y menos aún, detener la marcha suicida en la que nos encontramos. El sistema es incapaz de reconocer límites y menos aún de retroceder. En su lógica no hay lugar para el decrecimiento ni para comportamientos caracterizados por la sobriedad.
Es esa falta de reconocimiento de la existencia de límites biofísicos para el crecimiento la que, por ejemplo, lleva a Milei a afirmar que:
…la convergencia y la aceleración del crecimiento basada en el capital humano y el progreso tecnológico nos pondrán de frente a una singularidad económica, donde la economía dejaría de ser la ciencia de administración de la escasez para convertirse en la ciencia del estudio de la acción humana en un entorno de abundancia radical. Cuantitativamente, si en el Siglo XXI el mundo converge, el PBI per-cápita crecería a una tasa del 4,18%, por lo que éste se multiplicaría 59,1 veces, superando en 4,6 veces los logros de 20 siglos. [8]
A renglón seguido y luego de criticar a los que considera apocalípticamente pesimistas, que siempre se equivocaron, incluyendo entre estos al Club de Roma, Milei afirma que: analizando la historia, creer que lo mejor está por venir, aun cuando de tanto en tanto haya una crisis, no es exceso de optimismo.[9]
Afirmar que el Club de Roma se equivocó con su informe los Límites del Crecimiento, cuando hoy se confirman las proyecciones de las variables consideradas en el modelo mundial estándar (BaU)[10] tornando absolutamente verosímil el comportamiento del sistema socioeconómico de exceso y colapso que se pronosticaba en 1972;[11] o predecir que marchamos a un entorno de abundancia radical y que el PBI per-cápita puede crecer a tasas como las que indica Milei, desconociendo las consecuencia de las dinámicas exponenciales en ambientes finitos y sin tomar conciencia que ya estamos utilizando recursos a un ritmo que requeriría 1,5 planetas para sustentarlos de manera sostenible;[12] calificar como una crisis de tanto en tanto a las globalizadas crisis ecosociales que estamos enfrentando, más que un exceso de optimismo, es un exceso de negligencia, irresponsabilidad y omnipotencia. Si continuamos en el insostenible rumbo actual, lo que realmente está por venir, lejos de ser lo mejor, será una crisis ecosocial globalizada sin precedentes, un verdadero ecocidio seguido de genocidio. Crisis que se anuncia con solo mirar al mundo tal cual es.
Irrealidad
El anarcocapitalismo no escapa de la irrealidad en la que se ha sumergido el pensamiento de la corriente principal de la economía, tal como sus propios referentes lo reconocen. Milton Friedman, por ejemplo, ha afirmado que: …la economía ha llegado a ser cada vez más una rama arcana de las matemáticas antes que tratar con los verdaderos problemas económicos; o Ronald Coase para quien: …La economía existente resulta un sistema teórico [de significado matemático] que flota en el aire y que tiene escasa relación con lo que sucede en el mundo verdadero.
El químico Ugo Bardi,[13] menciona que la economía es un sistema muy complejo y uno de los problemas de los economistas es que:
…la mayoría de sus modelos simplemente no parecen estar funcionando muy bien. A veces, los economistas parecen estar todavía pensando en la «mano invisible» que se parece mucho a los ángeles empujando planetas que se tenía hace mucho tiempo atrás. Pero los astrónomos ya no piensan en ángeles, mientras que los economistas…
La mayor parte de los economistas de la corriente principal, muestran grandes dificultades para ver y entender el mundo verdadero, para ver al mundo tal cual es, en tanto teorizan como si los recursos naturales proviniesen del “mercado»; como si los modelos matemáticos pudieran reflejar la realidad; como si una parte de la economía como el mercado, puede imponer su modo de funcionamiento a los niveles superiores, de la propia economía, la sociedad y la biosfera; como si el Producto Bruto Interno fuera un real indicador del progreso humano; como si el crecimiento en el nivel global de la economía pudiera continuar eternamente y la sustitución de un material o una forma de energía por otra pudiera continuar indefinidamente aun cuando en la realidad las reservas totales sean limitadas; como si la naturaleza fuera un mero subsistema del sistema económico; como si los humanos hubiésemos aprendido a dominar las fuerzas de la naturaleza; como si las leyes de la termodinámica y las leyes biológicas no existieran; en definitiva, como si la imposibilidad fuese posible.
En el mundo tal cual es, estallan crisis financieras frente a las que, la “mano invisible” pide a gritos la pronta y masiva intervención estatal; tal como aconteció en la crisis de 2007/2008, cuando estalló la burbuja de la economía global, una verdadera estafa piramidal y la Reserva Federal estadounidense se vio obligada a destinar a los salvatajes USD16.000.000.000.000, una cifra difícil de imaginar, la que fue erogada tal como se muestra en el siguiente cuadro, incluido en la página 137 del informe de Auditoría de la Reserva Federal de Estados Unidos.

En el mundo tal cual es, una cada vez más pequeña parte de la población acumula la mayor parte de la riqueza y los recursos económicos mientras que el resto de la población lucha por sobrevivir con recursos muy limitados; situación que acarrea graves consecuencias ecosociales y aumenta la insostenibilidad. Diversas fuentes proporcionan datos sobre el proceso de concentración de la riqueza. Así, por ejemplo, el Informe de Riqueza Global 2021 de Credit Suisse, muestra que el 1% de la población mundial posee el 43% de la riqueza, mientras que el 50% de la población mundial -más de 3500 millones de personas- posee solo el 1% de dicha riqueza.
En el mundo tal cual es, entre las principales actividades económicas tenemos a los gastos militares, el narcotráfico y los subsidios ambientalmente dañinos. En 2022, los gastos militares alcanzaron una cifra estimada de USD 2.240.000.000.000, el nivel más alto jamás registrado;[14] las ganancias anuales del narcotráfico estimadas por la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas, totalizan USD 650.000.000.000 y los subsidios ambientalmente dañinos (EHS) donde se agrupan todas las acciones gubernamentales que por diseño o efecto aceleran la producción o el consumo de recursos naturales o socavan ecosistemas que sostienen la salud planetaria, los que se estiman en USD 1.900.000.000.000 al año, de manera particular la Agencia Internacional de la Energía ha estimado los subsidios al consumo de combustibles fósiles para 2022 en USD 1.000.000.000.000.[15] De esta manera se podría afirmar que, en el mundo tal cual es, la economía de bienestar que se pregona, ha mutado en economía de malestar.
En el mundo tal cual es, emergen con fuerza renovada todo tipo de expresiones de intolerancia política y social; se agudizan los conflictos entre las potencias por recursos y mercados acrecentando el peligro de recurrir al empleo de armas de destrucción masiva; en definitiva, un escenario de crisis ecosocial globalizada sobre el que tantas inútiles advertencias han sido dichas.
Criticismo antiecologista
Al igual que los principales referentes anarcocapitalistas, Milei desarrolla un criticismo antiecologista, entre cuyos referentes internacionales encontramos, por ejemplo, al ex presidente de España, José María Aznar y al ex presidente de Checoslovaquia, Václav Klaus, este último ha afirmado que:[16]
El mayor peligro que enfrenta la especie humana es, sin lugar a duda, el movimiento ecologista, que ha puesto grilletes verdes a la libertad y la prosperidad de nuestro planeta. El ecologismo es una ideología antihumana que difunde falacias acerca de la ciencia, la economía y la política del calentamiento global.
En abril de 2023, en un reportaje en TN, Milei afirma que: el objetivo principal del ecologismo es querer «exterminar a la población» en función de cuidar al planeta, al punto tal de «eliminar a los seres humanos».
Tan temeraria afirmación la pronuncia sin evidencia histórica alguna que vincule al ecologismo con procesos de exterminio humano; con crisis económicas y financieras; ni con la insultante concentración de la riqueza, generadora de injusticia social y violencia; ni con el desarrollo y construcción de armas convencionales o de destrucción masiva; ni con atentados contra la salud humana por contaminación del suelo, agua y atmosfera; ni con propuestas para la libre portación de armas, ni ha sido responsable del cambio climático ni de la sexta extinción en masa en la que nos encontramos inmersos. Quizás Milei debería preguntarse si del sistema que defiende se podría decir lo mismo.
Coherente con estos pensamientos, imaginando que las problemáticas ambientales y del desarrollo sostenible son una agenda de marxismo cultural; inventos y mentiras socialistas; fraudes que atentan contra la propiedad privada y el crecimiento económico, no debe sorprender entonces que Milei proponga, por ejemplo, disolver el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y si bien, elevar el nivel jerárquico del área ambiental nacional a nivel ministerial, puede o no ser una muestra de conciencia sobre la importancia fundamental de la cuestión ambiental; su desjerarquización no deja lugar a dudas. El lacónico: “Ministerio de Ambiente afuera”, con el que Milei anunció su decisión es un claro indicador de su falta de conciencia sobre la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología,[17] sobre la urgencia y necesidad de invertir -de inmediato- la dirección de esa marcha.
Negacionismo ambiental
El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva a la manufactura de EE. UU. – Donald Trump, 2012, en su cuenta de Twitter)
Mientras la tierra permanezca, habrá tiempo de siembra y cosecha, frío y calor, invierno y verano, día y noche… Dios está todavía allí arriba. La arrogancia de la gente que piensa que nosotros, los seres humanos, podríamos cambiar el clima me resulta indignante. – Jim Inhofe, en su libro: La más grande de las mentiras: Cómo la conspiración del calentamiento global amenaza su futuro. (2012).
Para contar con una mayor aproximación al negacionismo ambiental anarcocapitalista, detengámonos aquí en el negacionismo del cambio climático antropogénico.
Lo sabían y lo negaron
Mientras la comunidad científica avanzaba lentamente debatiendo y reuniendo evidencias sobre el cambio climático antropogénico;[18] en la década de 1950, el Instituto Estadounidense del Petróleo (American Petroleum Institute – API) contaba con información de sus técnicos sobre el riesgo que representaban las emisiones provenientes de la quema de combustibles fósiles, información que -años más tarde- sirvió de base al Comité Asesor Científico del presidente Lyndon Johnson para elaborar un informe en el que se sugería que, todavía había tiempo para salvar a los pueblos del mundo de las consecuencias catastróficas de la contaminación, pero que ese tiempo se estaba acabando. En 1965, refiriéndose a este informe, el presidente del API, Frank Ikard, afirmaba que:
Una de las predicciones más importantes del informe es que el dióxido de carbono se está agregando a la atmósfera terrestre mediante la quema de carbón, petróleo y gas natural a un ritmo tal que para el año 2000 el balance de calor se modificará de tal manera que posiblemente cause cambios marcados en el clima más allá de los esfuerzos locales o incluso nacionales.
Las afirmaciones de Ikard demuestran que los productores de energías fósiles conocían ya, en la década de 1950, lo que podía pasar con las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la quema de estos combustibles y que, lejos de intentar resolver el problema, optaron por no hacer nada, restándole importancia al problema y, a menudo, negando la realidad del cambio climático, sembrando dudas y confusión.
Un buen ejemplo sobre la manera en la que operaron la podemos encontrar en un artículo publicado en la revista Science,[19] donde se revela que los científicos de ExxonMobil habían modelizado y predicho el calentamiento global con una exactitud pasmosa pese a lo cual, la empresa desestimó las conclusiones de sus propios científicos sobre el papel de los combustibles fósiles en el cambio climático.
En el mencionado artículo publicado por Science, Supran et al. (2023) muestran que ExxonMobil, tenía sus propios modelos internos que proyectaban trayectorias de calentamiento consistentes con las pronosticadas por los modelos académicos y gubernamentales independientes, como así también demuestran que las afirmaciones que hacían públicas contradecían lo que en realidad conocían.
Supran et al. (2023) afirman que:
En 2015, los periodistas de investigación descubrieron memorandos internos de la compañía que indicaban que la compañía petrolera Exxon sabía desde fines de la década de 1970 que sus productos de combustibles fósiles podrían conducir al calentamiento global con «efectos ambientales dramáticos antes del año 2050». Luego surgieron documentos adicionales que mostraban que la asociación comercial más grande de la industria del petróleo y el gas de EE. UU. también sabía desde al menos la década de 1950, al igual que la industria del carbón desde al menos la década de 1960, y las empresas de servicios eléctricos, la compañía petrolera Total y las compañías de motores GM y Ford desde al menos la década de 1970…En 2017…demostramos que los documentos internos de Exxon, así como los estudios revisados por pares publicados por científicos de Exxon y ExxonMobil Corp, reconocían abrumadoramente que el cambio climático es real y causado por el hombre. Por el contrario, la mayoría de las comunicaciones públicas de Mobil y ExxonMobil Corp promovieron dudas al respecto.
En enero de 2023, en su intervención en el Foro de Davos, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, al referirse a las conclusiones del mencionado estudio, entre otros conceptos y afirmaciones destacó que:
Algunos productores de energías fósiles eran totalmente conscientes en los años 1970 de que su producto estrella iba a quemar el planeta. Pero, como la industria del tabaco, hicieron poco caso a su propia ciencia. Algunos gigantes petroleros vendieron la gran mentira. Al igual que la industria tabacalera, los responsables deben rendir cuentas. Hay que poner fin a la adicción a los combustibles fósiles. El objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados respecto a la era preindustrial se está esfumando. Actualmente, los productores de combustibles fósiles y quienes los apoyan siguen luchando para aumentar la producción, a sabiendas de que su modelo económico es incompatible con la supervivencia de la humanidad.
Las primeras campañas negacionistas
Para Ferran Puig Vilar,[20] la campaña de negación de la evidencia científica del cambio climático tuvo su origen y fue financiada por las empresas mineras dedicadas a la extracción de carbón y generación de electricidad a partir del carbón las que, organizadas alrededor de la Western Fuels Association y el Edison Electric Institute crearon, en 1991, un grupo de presión bajo la denominación de Consejo de Información para el Medio Ambiente (Information Council for the Environment, ICE) cuyo objetivo declarado fue: reposicionar el calentamiento global como una hipótesis y no como un hecho.[21]
Puig Vilar señala que los anuncios y el boca a boca orientado a la prensa con el que iniciaron su campaña publicitaria y test de mercado se basó en decir:
Que esto del calentamiento era un invento de los comunistas, tras la caída del muro de Berlín convertidos en ecologistas, con el fin de: “… cumplir su sueño de una sociedad igualitaria basada en el rechazo al crecimiento económico en favor de una menor población mundial, alimentarse menos, consumir mucho menos y compartir, de forma mucho más equitativa, un nivel de recursos mucho menor”.[22]
Por su parte, Iñigo López Palacios afirma que los hermanos Koch,[23] dueños de Koch Industries, fueron los principales impulsores de la que puede ser considerada como la primera reunión de negacionistas del cambio climático. Esta reunión, celebrada en 1991 y organizada por el Cato Institute,[24] se convocó bajo el lema: Crisis ambiental global: ¿ciencia o política?
Tanto la creación del grupo de presión Information Council for the Environment como la reunión convocada por el Cato Institute se concretaron en 1991 y fueron una clara respuesta de los magnates de los combustibles fósiles al anuncio del presidente de USA, George H. W. Bush, sobre su intención de apoyar un tratado que limitase las emisiones de carbono.[25]
Con el correr de los años el negacionismo se extendió por todo el mundo conformando, tal como lo afirma López Palacios (2019) una amalgama que une a extremistas religiosos con ultraliberales, políticos, científicos solitarios y grandes empresas; cuya prédica sobre el cambio climático antropogénico fundamentalmente consiste en considerar que el problema no existe, o, de tener que reconocer su existencia, nunca aceptar su origen antrópico.
Puig Vilar resume de la siguiente manera las estrategias del negacionismo que se aplican para el cambio climático:
- Atribuir a cualquier persona preocupada por el medio ambiente el carácter de comunista agazapado o, como mínimo, de agente (potencial, incluso) del ‘socialismo sigiloso’, deseosa de un gobierno mundial, y colocarle la ideología de contrario al desarrollo económico e igualitarista para repartir miseria
- Organizar una red de entidades fantasma de ‘estudios, o de ‘investigación’ que ocultan la verdadera intención de sus creadores, con nombres cuidadosamente elegidos para simular preocupación sanitaria o ecológica
- Contratar a científicos buenos comunicadores y situarlos como colaboradores y portavoces de organizaciones aparentemente independientes.
- Acusar a la ciencia bien establecida y fundamentada de ser ‘basura’ y estar ideologizada, y enfrentarla a su ‘ciencia robusta’, creada no sólo para contradecir sino, sobre todo, para confundir y crear controversia donde, razonablemente, no la hay
- Organizar otros grupos fantasma ‘espontáneos’ de personas ‘preocupadas’ por el exceso de reglamentación, por el triunfo de la ciencia basura, por el recorte de libertades o por lo que convenga en cada momento, que envían cartas, organizan declaraciones y se hacen entrevistar por los medios de comunicación.
Con algunas variantes y matices estas estrategias también fueron empleadas con anterioridad en el caso de los pesticidas sintéticos como el DDT, tras las denuncias de Rachel Carson que debió enfrentar la feroz resistencia negacionista de la industria química o como en el caso de las tabacaleras que, durante décadas, negaron la abrumadora evidencia científica que vinculaba el fumar con el cáncer de pulmón; o como en la actualidad, con el glifosato.
Argumentos negacionistas
Entre los argumentos frecuentemente utilizados por los negacionistas del cambio climático, encontramos una minoría de voces científicas que cuestionan la validez de las pruebas que respaldan la idea de una interferencia peligrosa de los seres humanos en el sistema climático global.
Quienes se inclinan por este tipo de argumentos se manifiestan escépticos o proponen objeciones como considerar que los cambios climáticos observados pueden ser parte de la variabilidad natural del clima a lo largo de la historia de la Tierra y no necesariamente deben atribuirse a la actividad humana; otros argumentan que las emisiones naturales de GEI, como el dióxido de carbono liberado por volcanes, pueden tener un impacto más significativo en el cambio climático que las emisiones humanas; algunos sostienen que los modelos climáticos utilizados para proyectar el cambio climático futuro pueden tener limitaciones y que podrían no reflejar adecuadamente la complejidad del sistema climático. También seha argumentado que la variabilidad en la actividad solar puede ser una causa importante de los cambios climáticos observados. Algunos negacionistas argumentan que las mediciones de temperaturas y otros datos utilizados para evaluar el cambio climático pueden ser inexactas o estar sujetas a manipulación. Finalmente están aquellos que han expresado escepticismo sobre la relación causal directa entre las emisiones humanas de GEI y los cambios climáticos observados.
Por más ropaje científico con el que quieran vestir los argumentos negacionistas, ha sido la comunidad científica internacional la que los ha examinado, debatido y rebatido a lo largo de décadas, llegando además a una conclusión que cuenta con un consenso abrumador: las actividades humanas que redundan en la emisión de GEI, en particular, la quema de combustibles fósiles, han causado de manera inequívoca un proceso de calentamiento global y la Tierra ya está experimentando algunos impactos de este calentamiento.
El respaldo de la comunidad científica internacional a estas ideas se basa en un conjunto de pruebas como, por ejemplo:
- los registros de temperatura que se muestran consistentes con la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera;
- el incuestionable aumento en la concentración de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera, a partir de la primera transición termoindustrial, y de manera particular, desde la década de 1950, cuando el crecimiento de las emisiones de GEI se tornó exponencial mostrando una clara correspondencia con la quema de combustibles fósiles;
- los modelos climáticos que han sido capaces de reproducir los patrones de temperatura observados a lo largo del tiempo y que cuando incorporan factores naturales (variabilidad solar y eventos volcánicos) solo pueden explicar una fracción del calentamiento observado;
- loscambios significativos en los patrones climáticos a nivel global; aumento de las temperaturas promedio, derretimiento de glaciares y disminución del hielo marino en regiones polares, aumento del nivel del mar y cambios en los patrones de precipitación;
- losaumentos en la temperatura y acidificación en océanos;
- laretroalimentación positiva que amplifica el calentamiento global;
- las evidencias paleoclimáticas que indican que las concentraciones de gases de efecto invernadero y las temperaturas han estado históricamente correlacionadas en la historia de la Tierra y que las concentraciones actuales de gases de efecto invernadero están en niveles sin precedentes en miles de años;
- existe consistencia entre observaciones independientes que llegan con diferentes conjuntos de datos y metodologías a conclusiones similares sobre la existencia y causa del calentamiento global.
Como hemos visto, la prédica negacionista sobre el cambio climático antropogénico beneficia a poderosos intereses económicos que se verían perjudicados si se aplicaran regulaciones efectivas destinadas a concretar una verdadera descarbonización de la economía mundial. No obstante, el negacionismo no solo responde a algunos intereses corporativos. En un marco más amplio, el cambio climáticoen cursoes efecto de la base energética de la sociedad industrial y de sus formas de ocupación del territorio, de los modelo de producción y consumo, del crecimientismo. De esta manera al cuestionar el cambio climático antropogénico, se está cuestionando al sistema-mundo productivista. Esta es la verdadera raíz del negacionismo en tanto, si se admitiera la existencia y origen del cambio climático, como así también la existencia y origen de la degradación y pérdida de la biodiversidad, se tendría que admitir también que el sistema no es sostenible, que ciencia y mercado no resuelven las crisis ecosociales y, en consecuencia, se hace urgente y necesaria una revisión fundamental de la conducta humana y de la estructura entera de la sociedad actual.[26]
Luego de más de tres décadas de intentos para reducir las emisiones de GEI, a niveles que no interfieran peligrosamente en el sistema climático mundial, lo que ha quedado palmariamente demostrado es que tal objetivo no se puede alcanzar apelando a la clásica dupla tecnología-mercado, y que lo que se requiere es el abandono de la superideología productivista mediante una transición hacia una sociedad diferente: convivencial y verdaderamente sostenible, que se encuentra en las antípodas del ideal que defienden los negacionistas.
Detenerse para desenmascarar las falacias negacionistas o aportar la muy abundante y contundente información disponible que demuestra que no existe duda científica sobre la influencia del ser humano en el clima solo sirve para seguir perdiendo el tiempo y ese ha sido -hasta ahora- el gran éxito alcanzado por las elites del poder y sus tecnoburocracias.
No cabe duda de que el negacionismo ha logrado su principal objetivo: el fracaso, tanto de los compromisos voluntarios de reducción, como de los compromisos cuantificados de limitación y reducción de emisiones de GEI. Basta observar la evolución de las emisiones y concentraciones atmosféricas de GEI, para entender la manera en la que han triunfado los carbotraficantes,[27] los perpetradores según el calificativo de David Suzuki.[28]
Entre 1990 -año de referencia para las negociaciones internacionales- y 2010, un cuarto de siglo de “lucha” contra el cambio climático global, las emisiones mundiales de CO2, en lugar de disminuir, aumentaron un 61%. Este incesante crecimiento de las concentraciones atmosféricas de GEI es el que condujo, en 2015, al celebrarse la XXI Conferencia de las Partes de la CMNUCC, a firmar el Acuerdo de París en el que se establecieron medidas para la reducción de las emisiones de GEI a un nivel que permita mantener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de los 2°C por encima de los niveles preindustriales, y perseguir esfuerzos para limitar el aumento a 1.5°C. Un año después, en 2016, las concentraciones de GEI en la atmósfera, que en 1990 ya habían roto la barrera de seguridad establecida en 350 ppm, rompieron la barrera de las 400 ppm y continúan creciendo.
En el siguiente gráfico se puede apreciar la manera en la que evolucionaron las emisiones de CO2, particularmente, a partir de la década de 1950. Recordemos que ya en 1950 la industria petrolera sabía del peligro que significaba el crecimiento de las emisiones de GEI´s, pese a lo cual, es a partir de ese año que da inicio su crecimiento exponencial.

Como muy bien lo afirma López Palacios (2019):
La presión general es cada vez mayor y los negacionistas, aunque poderosos, cada día están más aislados, les resulta más difícil contradecir las evidencias y están pasando a la táctica from deny to delay (de negar a retrasar). Aceptar a regañadientes la posibilidad del problema, pero cuestionar las propuestas para revertir el fenómeno calificándolas de inútiles. La batalla ahora es contra el tiempo. En 2018, el IPCC preveía un máximo de 12 años para intentar contener el calentamiento de la atmósfera antes de que sea irreversible.
HOY YA SOLO QUEDAN 7
En definitiva, lo podrán seguir negando, afirmando que es un invento, un gran fraude, pero, por más que se niegue su veracidad, cuando un hecho es verídico, lo seguirá siendo.
Frente a la prédica criminal del negacionismo sobre el cambio climático antropogénico, hagamos presente la abrumadora evidencia disponible y si no alcanza, a la manera de Galileo Galilei, murmuremos: Eppur si scalda (Y, sin embargo, se calienta) y aseguir luchando.
[1] Supran, G. Rahmstorf, S. y Oreskes, N. (2023). Evaluación de las proyecciones de calentamiento global de ExxonMobil. Science, Vol. 379, Número 6628
[2] Es de hacer notar que Benegas Lynch (h) además de equipar la problemática de una especie domesticada como la vaca con la extinción de especies silvestres como la fauna marina, al proponer la privatización de los componentes de la diversidad biológica y del agua no se detiene a analizar que dicha privatización puede llevar a graves problemas tales como la exclusión de ciertos grupos de personas que no pueden acceder al recurso privatizado debido a barreras económicas; que los recursos que antes eran de libre acceso para la comunidad podrían estar restringidos a medida que se privatizan, lo que podría perjudicar a las personas que dependían de ellos; que los propietarios privados podrían priorizar el beneficio económico sobre la conservación a largo plazo del recurso; que la privatización podría llevar a la concentración de poder en manos de unos pocos propietarios, lo que podría tener efectos negativos en la competencia y en la toma de decisiones democráticas o que la gestión privada puede dar lugar a externalidades negativas no tenidas en cuenta, como daños ambientales o sociales.
[3] Hardin, G. (1968): The Tragedy of the Commons, Science, Vol. 162, No. 3859 (December 13, 1968), pp. 1243-1248.
[4] Una manera práctica de ejemplificar el dilema de Hardin es suponer, por ejemplo, que cada campesino fuera libre de hacer pastar, conforme a su interés, un número tan alto como sea posible de animales en las tierras comunales. Cuando los pastos comienzan a estar cargados en su capacidad máxima, cada vaca adicional que se introduzca en ellos hará disminuir el rendimiento lechero por cabeza. Pero esta disminución se hará a expensas de todos, mientras que cada campesino acrecentará su propia producción lechera aumentando el número de sus animales. Tendrá interés en aumentarlo lo más rápidamente posible, más rápidamente que todos los demás. La búsqueda por cada uno de su beneficio individual terminará, pues, inexorablemente, en la ruina de todos.
[5] Iván Illich, Obras Reunidas Volumen I, Fondo de Cultura Económica
[6] Javier Milei, Congreso Económico Argentino, en el marco de la ExpoEFI, 31 agosto 2023
[7] – Javier Milei, Congreso Económico Argentino, en el marco de la ExpoEFI, 31 agosto 2023
[8] Milei, J. (2014): De los Picapiedras a los Supersónicos Maravillas del Progreso Tecnológico con Convergencia, Actualidad EconómicaAño XXIV, Nº 83 – Mayo / Agosto 2014
[9] Milei, J. (2014)
[10] El modelo mundial “estándar” [BaU] es el que no supone ningún cambio importante en las relaciones físicas, económicas o sociales que históricamente han gobernado el desarrollo del sistema mundial. En él, todas las variables trazadas siguen los valores históricos de 1900 a 1970.
[11] Bardi, 2014; Jackson & Weber, 2016; Simmons, 2000; Randers, 2000; Hall & Day (2009); Turner, (2008, 2012, 2014 han demostrado que las dinámicas proyectadas por World3 en Los Límites del Crecimiento se están verificando en el mundo real. Strauss, M. (2012). Looking Back on the Limits of Growth. Smithsonian magazine, http://www.smithsonianmag.com/science-nature/Looking-Back-on-the-Limits-of-Growth.html
[12] Global Footprint Network.
[13] Bardi, U. (2011). “Entropy, Peak Oil, and Stoic Philosophy”, documento electrónico: https://cassandralegacy.blogspot.com/2011/05/peak-oil-thermodynamics-and-stoic.html
[14] Anuario 2022 del Instituto Internacional para la Paz de Estocolmo (Sipri).
[15] Fossil Fuels Consumption Subsidies 2022 – Analysis. IEA.
[16] Klaus, Václav. (2008). Blue Planet in Green Shackles: What Is Endangered: Climate or Freedom? Competitive Enterprise Institute.
[17] Perón, J.D. (1972): Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo, Madrid, 21 de Febrero de 1972
[18] Desde 1824, en que Joseph Fourier sentó las bases para la comprensión del efecto invernadero, muchos fueron los aportes de diferentes científicos (Tyndall, 1859; Arrhenius, 1896; Keeling, 1958; Budyco, 1962; Lorenz, 1965 o Emiliani, 1966) que fueron dando forma y sustento a la idea de la existencia de una interferencia antropógena peligrosa en el sistema climático global; idea que condujo, en 1988, a la creación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) cuyo primer informe, en 1990, asegura que existe un calentamiento y que resulta probable que aumente en el futuro. Se arriba así a la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, durante la cual, se aprueba el texto de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la que entrará en vigor en 1994.
[19] Supran, G. Rahmstorf, S. y Oreskes, N. (2023). Evaluación de las proyecciones de calentamiento global de ExxonMobil. Science, Vol. 379, Número 6628
[20] Puig Vilar, F. (2009) El movimiento negacionista en cambio climático: 1. Tabaco y clima, destrucción masiva. Documento electrónico: https://ustednoselocree.com/2009/12/21/movimiento-negacionista-1/
[21] Naomí Oreskes – Presentación: The Denial of Global Warming – University of California, San Diego – 13/03/2008 – Professor of History and Science Studies at the University of California – http://www.aip.org/history/powerpoints/GlobalWarming_Oreskes.ppt
“Argue whether facts were facts: “Reposition global warming as theory not fact”; “Just a theory…”
[22] Ross Gelbspan – ‘Vampire Memo’ Details New Propaganda Blitz by Energy Companies – http://www.heatisonline.org/contentserver/objecthandlers/index.cfm?id=6021&method=full
“According to the memo, environmentalists’ efforts to combat global warming would realize the environmentalists’ «dream of an egalitarian society based on rejection of economic growth in favor of a smaller population, eating lower on the food chain, consuming a lot less and sharing a much lower level of resources much more equitably … The campaign is basically the resurrection of a similar campaign launched by the Western Fuels (coal) Association in the early 1990s.»
[23] López Palacios, I. (2019): Apóstoles del negacionismo. Documento electrónico: https://elpais.com/elpais/2019/09/18/eps/1568820907_023534.html
[24] El Cato Institute es un think tank libertario con sede en Washington D.C., Estados Unidos. Fue fundado en 1977 por Edward H. Crane, Murray Rothbard y Charles Koch, entre otros. El instituto se dedica a la promoción de ideas y políticas basadas en los principios de libre mercado, limitación del gobierno, individualismo y libertad personal. Su nombre proviene de Cato’s Letters, una serie de ensayos publicados en el siglo XVIII que abogaban por la libertad y el gobierno limitado. El Cato Institute propugna la reducción de la intervención gubernamental en la economía y la vida de las personas, así como la promoción de la propiedad privada y la libertad individual.
[25] Es de hacer notar que, hasta principios de la década de 1990, tanto republicano como demócratas, aceptaban -en gran medida- el consenso científico sobre el cambio climático, situación que se va a ver drásticamente modificada cuando asume el liderazgo republicano el expresidente Donald Trump.
[26] Meadows, D.H.; Meadows, D.L.; Randes, J. y Behrens, W.W. (1972). Los límites del crecimiento. México: FCE.
[27] Denominaremos carbotráfico al comercio de combustibles fósiles -adictivos o no- principalmente petróleo. La base económica principal de este fenómeno es esta sustancia bituminosa, ya que su compraventa financia la mayor parte de un fenómeno que engloba la extracción, distribución, venta y control de mercados de carbostupefaciens dañinos para la salud y el ambiente. Las legislaciones internacionales no prohíben ni limitan el carbotráfico pese a haberse demostrado científicamente su significativa contribución a la interferencia antropógena peligrosa en el sistema climático y las innumerables formas de contaminación que provocan.
[28] Suzuki, D. Décadas de negación y estancamiento han creado una crisis climática. Documento electrónico: https://davidsuzuki.org/story/decades-of-denial-and-stalling-have-created-a-climate-crunch/
